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12 mayo, 2010

Locura - Parte II

No se cuantos segundos fueron, pero fue toda una eternidad mirándola nuevamente a los ojos. Esos hermosos ojos. Continué mi andar y me paré detrás de la primera columna del aeropuerto que vi. Le dije a Alex, ahí está y estaba con el papá. Su viaje sería en hora y media, pero ella debía ingresar a la sala de abordaje en media hora, por lo que tenía solo ese tiempo para por lo menos lograr entregarle la carta y el regalo que le tenía.

Estaba supremamente nervioso. Yo pensé que el papá había alcanzado a verme y es más, me había reconocido. Salieron de la cafetería y se sentaron en las sillas que están frente a las escaleras por las que yo había subido. No sabía que hacer, tenía el corazón tan acelerado como la primera vez que la vi, o que la besé o que la toqué. Le volví a marcar a su celular y me contestó con algo de miedo en su voz. Le pedí que fuera al baño y que en el camino yo le daría lo que le llevaba y por lo menos podría darle ese abrazo que tanto reclamaba, a lo que me respondió que no podía y que ya estaba a punto de entrar a la sala. Claro, luego me enteraría que hacia algunos minutos había ido al baño y que sería extremadamente raro para el papá que fuera nuevamente. El papá no paraba de mirar hacia la columna donde yo me había metido, solté mi cabello ahora medianamente largo y lo dejé sobre mi rostro, me coloqué la capota de la chaqueta que tenía y salí de la columna por detrás de ellos. Clara se dio cuenta del movimiento que hice y todo el tiempo mientras pasé por detrás estuvo observándome. Comenzamos a hacer la fila en Juan Valdez, en ese preciso momento Clara y su papá se pararon para hacer la fila para entrar a migración y le dije a Alex "Pues nada, vaya casual y entrégueselo. El man me odia a mi pero a usted ni lo conoce y esta es la última oportunidad que tenemos". Alex de una tomó el paquete y con algo de miedo se fue a realizar su misión mientras yo seguía en la fila para comprar un par de granizados de café. Alex me marcó al celular para que yo escuchara todo, en ese momento como si fuera una casualidad Alex saludó a Clara, tuvieron una conversación normal y le dijo "ahí te manda un amigo". Obvio Clara bastante nerviosa le recibió el paquete. Le dijo a Alex que me dijera que muchas gracias y que un gran abrazo. Claro, yo todo eso lo escuché por el celular y lo vi medianamente de lado, ya que el papá estaba casi frente a mi pero a lo lejos.

Clara entró a migración y apenas su papá no la pudo ver más me marcó al celular. "Como me haces esto? Casi me muero del susto" me dijo sin siquiera saludarme. "Pues nada, por lo menos que te llevaras lo que te había escrito y comprado para vos ya que no pude llevarme yo ese abrazo que tanto deseaba". Le dije y completé la llamada con las instrucciones "súbete a ese avión y lee la carta, de pronto entiendas por que lo hice, espero que esa lectura te haga menos eterno este viaje que vas a emprender y que te llene de energía para comenzar una nueva vida a miles de kilómetros de aquí" y llorando me dijo "nunca te he dejado de amar" y colgó.

Esa fue última vez que la ví... No la última vez que la lloré a pesar de las vueltas que dió mi vida. Hoy me encuentro sentado en el aeropuerto en el que nos despedimos por celular, escribiendo esta historia en este mismo bloc que compré para escribirle seguramente las últimas letras a mano que leyó de mi, viendo despegar ese avión y escuchando una canción que concluye diciendo simplemente:

"I would never let you go
You still the love,
Of my life."



-  -  -  F I N  -  -  -


11 mayo, 2010

Locura - Parte I

N0ta del autor: No deberían juzgar al autor; por si no han aprendido todo se va solucionando con el pasar de los post.

Una canción excelente para este momento.

A ver si con este post retractan el comentario de "Grandisimo HP" ¬¬

- - -


Había pensado mil y una vez que haría cuando la viera, que le diría y que regalarle para que en la distancia cuando lo viera pensara en mi. Era el día, era la fecha que no quería que sucediera y había llegado muy pronto.

Habíamos vuelto a conversar acerca de las cosas que entre los dos habían pasado, en realidad habíamos decidido tener las cosas entre los dos claras. Ella me explicó que cuando se había ido para Santa Marta había ido al matrimonio de un amigo, él era panameño y que allá había conocido mucha gente, entre esos las personas con las que intercambió correos de ida y de vuelta durante unos meses. Nunca tuvieron nada y que mis celos eran infundados por otras circunstancias de lo que nos había pasado recién habíamos comenzado la relación. Fueron miles de preguntas de mi parte y miles de aclaraciones de su parte. Me juró que nunca había pasado nada con nadie más y que a pesar de mi comportamiento ella me habría dado todo para que hubiéramos sido felices dos años atrás. Mi sentimiento de culpa fue gigantesco. Me aclaró que no salía con nadie tres meses después y que lo que me habían contado acerca de su nueva relación era mentira, solo fue para hacernos más daño.

Dios, había mandado todo a la mierda sin ningún motivo. Había cometido un error tras otro por no haber escuchado los motivos y haber hecho conjeturas de mi cabeza sin ver más allá. Motivos muchos, tristezas más.

Luego de tener claro todo sabía que la iba a volver a ver, ese día. Así fueran un par de horas la tendría ahí, frente a mi para pedirle perdón, rogarle por un abrazo (si, ese que nunca nos dimos cuando terminamos la relación y que siempre añoré). Por esa época trabajaba en el centro, salí a media mañana de la oficina y en Panamericana de la 19 con 7ma compré dos Blocs de papel amarillo (como los cuadernos viejos). Pensé en escribirle algo y comprarle un detalle.

La carta comenzaba añorando todo el tiempo que habíamos perdido, evocaba los recuerdos  de cuando nos conocimos, el primer beso, los viajes, algunas noches juntos y cada una de las cosas que aún hacían saltar mi corazón por ella. Hacia la mitad de esa carta le expresaba el lamento por los errores cometidos y cuánto le había pedido al cielo haber podido devolver el tiempo para no cometer esos errores que costaron nuestra relación, pero ya era demasiado tarde. También traía mis mejores composiciones literarias y componía frases de amor con tal facilidad que hasta a mi me sorprendían las palabras perfectas como salían de ese bolígrafo especial que usé para esa carta. Y finalmente concluí la carta con las ilusiones y los mejores deseos que yo tenía para ella, toda la energía que le enviaba y el ofrecimiento de mi amistad a pesar de la distancia.

Y el final iba más o menos así:

"...Te amo, te amé y te quise. Te llevas mi corazón y muchas de mis ilusiones contigo. Construye una vida, se feliz y que todos los sueños y tus ilusiones se hagan realidad..."

Declaré mi amor hacia ella nuevamente y concluí con mi nombre:

"... Siempre tuyo,

Camilo Andrés"

al final de la carta. La doblé en tres partes, como una carta formal y así la llevé. Compré una blusa muy bonita con una imagen de algo típico colombiano y así partí a las 4pm para el aeropuerto. Le pedí a mi amigo Alex que fuera conmigo al aeropuerto, le había contado la locura que iba a cometer y me dijo que de una. Como los buenos amigos.

Clara había despegado de Medellín a las 3pm y yo llegaría a las 4:30pm al aeropuerto, le daba el tiempo suficiente para hacer el paso de las maletas y de hacer el check-in para el vuelo internacional. Cuando aterrizó me marcó al celular, me pidió y me rogó que no fuera, se le notaba algo de sufrimiento. Me dijo que había viajado con su papá y que estaba con ella. En realidad don Demetrio me odia con todo el amor que tiene por su hija y era lógico, yo había hecho sufrir como nadie a su hija, la luz de su adoración y eso no lo toleraría. Por supuesto no me podría ni ver.

Pero sin importar las palabras y como un loco enamorado llegué al aeropuerto, parqueé el carro y entramos al aeropuerto junto con Alex... Subí las escaleras para llegar al sitio de espera y comencé la búsqueda. "Debe estar en uno de estos sitios" le dije a Alex y apenas miré en la primera cafetería, esa que queda al lado de la capilla vi a don Demetrio levantándose de la silla y más allá, frente a mi mirada, los ojos de Clara. Esos hermosos ojos que nunca olvidé. El mundo se detuvo y como pasa en las películas ese instante transcurrió en cámara lenta.

09 mayo, 2010

La última vez – Parte VI

Le pedí que regresáramos al apartamento, que intentáramos hablar y que solucionáramos todo de una vez, que fuéramos completamente sinceros y que simplemente tomáramos la mejor decisión para nuestras vidas. Estábamos lavados por la fuerte lluvia que caía en la capital colombiana, teníamos nuestras ilusiones rotas y cada uno por su lado se sentía destrozado. La peor noche de nuestras vidas.


Nuestro problema siempre fueron las fuertes ganas que sentíamos el uno por el otro, Clara y yo luego de discutir y al intentar hablar al respecto, nos besábamos de forma apasionada, delicioso beso que llevó a sentir las mieles de su cuerpo con caricias, con miradas, quitándonos la ropa prenda por prenda. Terminabamos durmiendo juntos, haciendo el amor y solucionando nuestros problemas en la cama. Una deliciosa forma, pero que nunca llevaron a una solución verdadera. Esa noche es la que más recuerdo su cuerpo, su piel, sus movimientos, sus besos. Fue increíblemente excitante.


Terminada la faena, dormimos juntos por un par de horas más y luego levantarme a amanecer donde no fuera imprudente hacerlo, pues mis viejos estaban ahí y no lo permitirían. Siempre fue así y seguíamos sus reglas, al igual que las de mis suegros.


A la mañana siguiente y como si nada hubiera pasado entre nosotros desayunamos y salimos a alguno de los planes que teníamos organizado. Esa tarde ya se iría así que volvimos temprano al apartamento por las cosas de ella. La maleta ya la tenía lista y era solo ir a recogerla. La llevé a la terminal, pues se regresaría con una amiga en un bus que duraría 12 horas de trayecto hasta Medellín. Toda una noche viajando.


Nos despedimos con un abrazo hermoso y con un beso delicioso. Un "Te amo" fue lo último que vi salir de sus labios y así se montó en el bus mientras yo salía de la terminal nuevamente para mi casa. Camino a mi casa recibí una llamada suya, me decía que el bus ya iba saliendo y que estaba feliz, muy feliz de saber que las cosas entre nosotros se iban a arreglar, que estaba confiada de saber que todo lo que había sucedido era parte de un pasado oscuro y que íbamos a poder superarlo juntos y no separados. Sus palabras me alegraron y me ilusionaron nuevamente en nuestra relación.


Llegué a mi casa, encendí el computador para chequear algunas cosas de mi trabajo, de mi universidad, escribir un poco en mi blog y joder un poco por messenger. Pero esa noche comencé a sentir una inseguridad incontrolable. Unos celos que desbordaron mi razonamiento y decidí cometer el peor error de mi vida, entré a revisar más detalladamente el correo de Clara. Leí de nuevo el correo que ya había visto, pero vi que más abajo habían otros correos dirigidos a esa misma persona "Ricardo". Los tomé en orden y comencé mi lectura, quería saber quien era realmente y como era que había sucedido todo esto. El primero era muy normal y decía que se había encantado conocerse y que tenían muy buenos recuerdos de SantaMarta. Que extraño, y comencé a armar mi vídeo interno en la cabeza, que Clara se mande correos con alguien que supuestamente no era nadie y que me lo haya ocultado. Continué la lectura y correo tras correo las cosas se iban poniendo de pronto más interesantes para ellos pero más desastrosas para mi. Comenzaron a enviarse cada vez más seguido y muchos mensajes acerca de cosas que hablaban por messenger. Mi cabeza comenzó a atar cabos sueltos y a llenarse de una ira incontrolable. Tomé mi celular y vi que era aún temprano para marcarle, llamé a Clara y exploté. No era yo y me había salido de control pero en realidad estaba destrozado por dentro, quería saber la verdad y ella seguía sosteniendo algo tan increible ante las evidencias que fue imposible hacer un acto de fe. La traté terrible tanto como yo puedo tratar a alguien al explotar de rabia. No me contuve y dije cosas que nunca debí haber dicho y luego de esas lamentables palabras colgué el celular y no lo volví a contestar. ¿Para qué? si yo sabía que me iba a decir lo mismo que me había venido diciendo y que yo no encontraba como razonable. Para qué?


Lloré toda la noche y a la mañana siguiente cuando debía levantarme había pasado la noche entera sin haber podido pegar el ojo para haber descansado. Me quedé mirando la pantalla d mi celular como se encendía a cada llamada que Clara me hacía y así fue toda la noche y todo su camino de viaje. A las 7am cuando debía salir para el trabajo y ella debía haber llegado a Medellín le marqué. Por supuesto no recibí respuesta, así que le dejé un mensaje diciendo que quería saber si había llegado y que muchas gracias.


Por supuesto me quería morir, trasnochado y trabajando. Mi cara no era la más amigable y estaba totalmente desconcentrado en todo lo que tendría que hacer para la oficina. Lloré en el almuerzo, me fuí para mi casa y allí exploté, le marqué nuevamente para preguntarle un ¿por qué? del que no obtuve respuesta, nunca me contestó. Jueputa, me moría saber por ella, quería saber como estaba y que estaba pasando por su vida. Además quería nuevas respuestas.


Llamé cerca de una semana y a ninguna de esas llamadas recibía respuesta. O me contestaba y me tiraba el teléfono de una o simplemente dejaba que sonara y sonara hasta que entrara al buzón de mensajes. No dormía, no me alimenté nada bien esa semana,  estaba distraído y mal humorado. No era yo.


Finalmente y dos semanas después, a un día de cumplir los tres años de noviazgo me contestó, me dijo que no quería volver a saber de mi y que no sabía ¿cómo? ni ¿Por qué? había tenido algo conmigo. Era lo peor que le había pasado en la vida.


Destrozó mi corazón y a partir de ese día mi vida se volvió un infierno. Un infierno en el que ni Luces ni María ni Andrea ni Mariale ni nadie me lograron hacer feliz u olvidar que la mujer que siempre he amado en mi vida se llama Clara María y que por un error de percepción, por no hablar las cosas y buscar solucionarlas, ya no está a mi lado.


Tres meses después ella comenzó a salir con alguien más, tenía un nuevo novio y yo no entendía como podía decirme hacía tres meses que quería casarse conmigo y que me amaba para que tres meses después pudiera decírselo a alguien más. En mis cumpleaños recibía mensajes de texto de su parte diciéndome que me deseaba lo mejor y que ojalá yo fuera feliz alguna vez, pero eso me deprimía bastante. Comencé a sufrir de depresiones constantemente y cada vez me hacía más daño. Mandé mi trabajo a la mierda y la universidad también. Destrocé mi vida...


Dos años después y luego de varios puteadones por correo electrónico de para allá y de para acá. Por messenger ni hablar, luego de conversaciones pidiendo explicaciones y miles de "Te Extraño" de su parte y de mi parte viajando por la red entre nosotros, me contó que se iba para Argentina una semana antes de hacerlo. Me moría por verla, quería volverla a mirar a los ojos. Era todo lo que había soñado durante dos años.


Le pedí de miles de formas que nos viéramos mientras ella hacía transbordo del vuelo entre Medellín y Buenos Aires. Me dijo que iba a mirar pues su papá al parecer vendría con ella y sería imposible que estando el pudiéramos hablar. Ya estabamos más tranquilos, mucha agua había pasado debajo del puente y el rio al parecer ya se había llevado las tristezas y los tormentos, esos demonios que habían logrado que Clara y yo no estuviéramos juntos habían muerto y simplemente necesitaba saber si aún me moría al verla. Tal vez era ese cierre que nunca logramos debido a la distancia.


Esa semana se pasó volando y el día que ella se iría para siempre, llegó...

03 mayo, 2010

La última vez – Parte V

n0ta del autor: Ya es hora de terminar esta historia y empezar a escribir una nueva historia en mi vida.


-  -  -


Corría hacia la terminal, yo siempre he manejado rápido pero esta vez era diferente, ella debería llegar en unas horas y quería estar ahí para cuando llegara. Se había venido en bus, por alguna extraña razón ya su papá no patrocinó más viajes. Claro es que seguramente la veían sufrir por mi y ya no estarían de acuerdo con que esta historia continuara (al contrario de mis lectores ¬¬!  ja) pero a pesar de eso, nosotros queríamos estar juntos. Ese amor era demasiado grande para dejarlo morir por la distancia. Creo que eso entendía Clara y por eso mismo se había venido si o si para Bogotá.


Verla era una alucinación, me derretía su imagen, me derrite su mirada, me derriten sus labios. Dios, a pesar de ese viaje tan eterno que acababa de hacer se veía preciosa. Nos saludamos con un beso tímido esperando que el otro tomara las riendas de la discusión. Nunca fuimos lo suficientemente valientes para hablar las cosas y decirnos todo lo que pensábamos o sentíamos negativo de la relación por puro temor de la reacción del otro. Fuimos hablando de las discusiones pasadas y a pesar de hablarlo, todas nuestras peleas terminaban en la cama. No importaba quien estuviera en casa, ni sus papás, ni mis papás, ni nadie nos importaba. Era una atracción demasiado fuerte que tampoco nos permitía discutir sin terminar haciéndolo. Ese fue uno de los fines de semana que más lo hicimos, pues además de todo el tiempo que llevábamos sin hacerlo y las ganas que teníamos internamente, a pesar de todo eso era para nosotros la mejor forma de arreglar los problemas. La llevé a una actividad de mi nuevo trabajo, en realidad este aspecto me tenía muy feliz en mi vida y compartirlo con el amor de mi vida era como un sueño. Todo era perfecto en ese momento, todo llegó a ser irrealmente perfecto.


La noche de sábado, luego de la actividad de mi trabajo y una linda cena llegamos a mi casa. Mis viejos estaban en su cuarto y nosotros decidimos ir a revisar el e-Mail, cada uno revisó el suyo, algo tan normal pero que sería el florero de Llorente por donde nuestras vidas se separarían.


Ella se levantó hacia mi cuarto y yo me quedé apagando el computador. Dejó su correo abierto y ese gusanito de la duda y la desconfianza me invadieron en un ataque de celos. Revisé sus correos enviados y allí, como si lo hubiera sabido desde siempre apareció un correo para alguien llamado Ricardo. Mi cabeza se comenzó a llenar de ira y continuaba leyendo sobre ese viaje a Santa Marta donde se habían conocido. Claro ese era el motivo por el que ella no había venido a Bogotá cuando me lo había prometido (¿contentas?). Le mandaba un beso al concluir su correo y muchos recuerdos. Me quedé frente a esa pantalla llorando y mirando cada una de esas letras de una forma masoquista queriendo entender por qué sucedía esto y por qué lo había hecho si todo era tan perfecto. Me levanté iracundo y me fui para el cuarto, entré en él histérico y comencé a decirle lo que había encontrado en su correo y todo lo que por mi cabeza se me estaba pasando de primero. Yo exploté con ella sin analizar ni entrar en razón. Ella comenzó a llorar y me quería explicar pero en medio de mi desespero no escuchaba nada, ni motivos, ni razones, nada. Ella entro en desespero y empacó sus cosas, salió de mi cuarto, se dirigió rumbo a la puerta y salió de la casa. Me quedé llorando en mi cuarto y luego reaccioné, pensé que no podía irse de esa manera y que yo necesitaba una explicación del por qué lo había hecho, lo merecía. Bajé corriendo las escaleras mientras ella salia llorando del edificio, llovía bastante fuerte pero no importaba para su dolor y mi dolor. En medio de la plazoleta del conjunto comenzamos a discutir le pedía explicaciones y mis palabras eran muy fuertes y cada vez peores. Me di la vuelta al no encontrar una razón coherente con lo que sucedía y en ese momento ella me gritó a mis espaldas que no quería volver a saber de mi. Nunca lo vi, pero ella en ese momento me arrojó con fuerza a la espalda, ese anillo que le había regalado y que era el símbolo de nuestra relación, el compromiso con nuestros sueños...


Comenzó a caminar y yo me regresé luego de meditar un poco mejor. Alcanzó a salir del conjunto y afuera de él, luego de la discusión más fuerte que hubiéramos tenido juntos nos quedamos en silencio, nos miramos y me lancé en sus brazos, ella me abrazo con la fuerza que nunca me había abrazado y me dijo con esa dulce voz que nunca olvidaré "TE AMO"...

27 abril, 2010

La última vez – Parte IV

Le respondí con un indiferente "Bien" y luego de eso un silencio devastador... "no sabes lo duro que todo esto ha sido para mi" le dije, " y vos crees que para mi ha sido fácil?" respondió. Era claro que juntos estabamos sufriendo por esa decisión que había tomado, pero no había nada más que hablar al respecto y si quería solucionar esto, debía hacer algo o simplemente dejarlo morir. "Necesito verte" le dije, "para qué?" asumió con un tono de defensa, "No se, por lo menos ver tus ojos y saber que en realidad todo terminó, no?" - "Pues Cami, yo tenía pensado ir este fin de semana que viene, pero como están las cosas ya no vale la pena" - "Clara, ven, lo hablamos y tomamos juntos la mejor decisión" le dije cruzando los dedos para que aceptara continuar esos planes que ya tenía. Dijo que lo pensaría y así terminó esa conversación. Comenzaba esa semana y sería una eterna semana esperando la respuesta de su venida.



-  -  - D O L O R  -  -  -

Las noches eran eternas, los días una tortura. Ya no se volvió a conectar a messenger (o seguramente me bloqueó, pero no es bueno suponer) y cada rincón de esta ciudad me recordaba su rostro, su cuerpo, su cabello, su mirada, sus manos, esa sensación de sentir su piel. Todo era cada vez más fuerte y más de un día caminado por la calle no pude contener ni las lágrimas al ver otras parejas pasar por frente de mi. Mi corazón se sentía destrozado, tenía miedo de perderla aún más y a pesar de este arrepentimiento a los mensajes de texto que le hacía llegar esos días, no recibía ni una sola respuesta de su parte. Me sentía morir. No dormía más de una hora, tarde en la madrugada cuando ya el cansancio vencía la pensadera, las vueltas sobre la cama imaginando una y otra vez cual sería la mejor forma de hacer que las cosas volvieran a un pasado que ya no existía. Había mucha frustración en mi corazón y esto nubló todo a mi alrededor, desee morir, desee despertar de semejante pesadilla, desee estar a su lado y tener esa fórmula mágica que hiciera que las cosas nuevamente estuvieran bien. :( Lloré y lloré mucho, como nunca había llorado en mi vida. Sentí perder los años, quería mandar todo para la mierda, mi familia, mi trabajo, mi estudio, mi vida. En realidad eran actos de impotencia todos estos pensamientos.

Estaba lejos, y ningún sistema de comunicación que tratara de utilizar durante esa semana me funcionó para recibir una respuesta de su parte. Hasta la noche de jueves. Recibí un correo de su parte, por fín supe algo de ella. En él me decía que ese viernes en la tarde llegaría a Bogotá. Estuvo buscando donde quedarse, pero no encontró así que las cosas estaban a mi favor, ella se quedaría en mi casa y podría hablar con ella sin el problema del desplazamiento. Fuí feliz, ese simple correo me hizo demasiado feliz y estaba a menos de 24 horas de su llegada a Bogotá. Todo tenía que salir perfecto...

21 abril, 2010

La última vez - Parte III

La mañana siguiente fue un completo infierno, no me quería levantar de mi cama y a pesar del guayabo por el alcohol que corría por mis venas, quería morir por lo que había sucedido esa madrugada de febrero. No lo podía creer. Y ahí tirado sobre mi cama, recogido sobre mi mismo derramé las lágrimas que más me habían dolido sacar de mi ser, salían desde mi corazón. Fue ese momento que nunca me preparé para recibir y había llegado. No sabía como controlarlo, no sabía como detenerlo, quería morirme en ese momento de descontrol.

Los minutos fueron pasando y las circunstancias no cambiaban, mi postura era la misma y mi duda acerca de si llamarla o no incrementaba. Decidí no hacerlo, a pesar de estar destrozado de la forma en la que estaba, Clara no daba mucho para que las cosas mejoraran y a pesar de hacérselo notar, no lo veía.


Cómo iba a hacer para recuperar ese amor que yo ya no sentía entre los dos? cómo matar esos demonios que se habían creado en nuestra relación? cómo arreglarlo todo y que nuestras vidas volvieran a la felicidad del idilio que juntos vivíamos meses atrás?... Mi cabeza era un mar de dudas, nadaba en interrogantes y no me concentraba en nada más sino en darle vueltas y vueltas a algo que posiblemente había terminado de la peor manera y por mi culpa. No sabía si llamarla, no sabía si buscarla, si escribirle, no tenía claro nada. En realidad estaba muy confundido.

Decidí por ese día mantenerme en la postura inicial, no buscarla. Yo la he buscado todo este tiempo, por que hasta eso entre nosotros había cambiado, ya no me llamaba, ya no me buscaba, ya no habían correos, todo era tan frío como si fuéramos dos perfectos extraños que por casualidad simplemente se habían cruzado en este universo, pero que más allá de eso como si no fuéramos nadie para el otro. Yo también había cambiado, me había puesto más tosco, estaba más alegador que de costumbre y casi cualquier cosa que hiciera me causaba mucha curiosidad.

Esa noche de domingo me conecté como de costumbre a messenger y para mi sorpresa estaba ahí, apenas me vió entrar se desconectó (o me bloqueó, nunca lo sabré). Me llené de ira a lo que le redacté un mail que decía: "Clara, se que no somos nada, se que la cagué anoche. Pero no tienes que ser así conmigo, a pesar de no ser nadie en tu vida en estos momentos, no deberías actuar como si te estuvieras escondiendo" y oprimí enviar...

Cinco minutos después en mi ventana, al lado inferior derecho de la pantalla apareció el letrero de messenger que decía: "Clara se ha conectado"  y seguido a ello se abrió su ventana con su típico "Hola, como estás?"...

19 abril, 2010

La última vez - Parte II

A pesar de todo lo que por dentro pudiera estar sintiendo, la capacitación debía continuar con la misma energía y el mismo Camilo que había comenzado el día. Mis compañeros y yo estabamos muy felices por que todo lo que estabamos viviendo en ese momento era nuevo para nosotros.

De Estados Unidos había llegado la directora de los capítulos internacionales, Laura Wasson, una mujer de unos 33 años, quien había quedado matada con la forma como el equípo que ese año se había conformado para la fundación. Eramos todo un éxito y en realidad a pesar de los problemas que habíamos superado juntos, lo habíamos logrado hacer muy bien. La capacitación fue todo un éxito y todos, desde mi jefe, pasando por la jefe de USA y la junta directiva habían quedado encantados con la forma como todo había resultado. Pero lo más importante para nosotros, eran los voluntarios y las personas con discapacidad por las que trabajabamos y para quienes realmente nos esforzamos. Ellos con sus sonrisas, con sus abrazos y con sus muestras de afecto en realidad habían pagado los dos días de extenuante trabajo.


Ese sábado, con mis nuevos compañeros de la oficina, decidimos ir a Andrés en chía, en realidad yo estaba un poco temeroso de ir, pues llevábamos poco más de un mes y no había mucha confianza, pero la situación con Clara estaba cada vez peor, seguíamos peleando por lo todo y por nada al mismo tiempo... Y en realidad quería salir a distraerme, conocer un poco más a mis compañeros y aunque todos iban emparejados, yo quería tomar y bailar algunas horas.

Luego de muchos tragos me senté con Carlos, ese parcero que tenía en la fundación y en medio de los tragos me dijo: "Oiga, por ahí lo ví bien con Laura". Y yo con cara de poco creerle le dije: "De que habla hermano?". Carlos siguió montandomela con la gringa y tanta fue la presión entre todos mis compañeros que a las dos de la mañana decidí llamarla al Hotel. Claro, no tenía el número de habitación, pero hice el intento por lo menos llamando al hotel y preguntando por ella. No la conseguí. Rumbeamos y rumbeamos hasta el amanecer. Yo no sacaba de mi cabeza a Clara y en medio de mis tragos tomé el celular y le marqué... Replicó un par de veces y contestó: "Hola" con voz de dormida. "Jueputa Clara me estoy muriendo por usted, quiero tenerla para toda mi vida a mi lado pero esta peleadera y esa actitud como si lo nuestro no le importara ya me está pesando. Sabe? así no me interesa seguir con usted, pero me muero por estar con usted". Y Clara sorprendida por semejante declaración, llorando me tiró el teléfono. Le volví a marcar, no se si por cuestión de los tragos o por mi inmadurez, pero le marqué una y otra vez, yo creo que en su display aparecieron unas 10 llamadas perdidas hasta que apagó el celular. "Jueputa" pensé... Me llené de ira y con esta, tomé la botella de aguardiente y me tomé casi 3 tragos de seguido. Carlos y Aleja se dieron cuenta de lo que me pasaba y decidieron calmarme con cuentos y jodas, pero en realidad mi mente no estaba ahí. Esa fue la noche en la que había roto con la única mujer que he amado en mi vida. Necesitaba hacerle el duelo.

14 abril, 2010

La última vez - Parte I

Era el mejor momento en mi vida como un todo. Tenía una novia divina, había cambiado de trabajo y estaba descubriendo de él muchas cosas maravillosas, estaba conociendo personas valiosas en él y este era un nuevo enfoque en mi vida.


Llevaba un mes en este trabajo y ya tenía que pararme frente a cuatrocientas personas que no conocía para darles una conferencia de lo que a duras penas había leído. No entendía mucho, pero el reto que me generaba esta presentación me hacía esforzarme muchísimo más. Clara desde Medellín me apoyaba, me mandaba mucha energía positiva y todo su amor que yo recibía de la mejor manera. La capacitación estaba en mis hombros en la parte tecnológica, además de las fotografías para alimentar la página que estaba a mi cargo y la presentaciones que debía hacer sobre los temas que me habían asignado.


Estaba muerto del susto, todo debía salir perfecto, el sonido, el video bean, el computador, las luces, todo. La noche anterior a ese viernes no pude dormir. Hablamos como siempre hasta media noche con Clara y luego de un "Que todo te salga muy bien" nos despedimos.


El día de la capacitación amaneció, era una mañana viernes helada. Llevaba una camiseta de la fundación y un jean, gafas oscuras para el sol que por esa época acompañaba mi ciudad, una chaqueta y la mejor actitud de enfrentar este reto. Dios, empezaron a llegar los voluntarios a quienes les daríamos la capacitación y la verdad no tenía en ese momento una cifra de más o menos cuantos debían llegar, pero llegaban y llegaban y no paraban de hacerlo.


Mis compañeros comenzaron a registrar uno a uno los participantes, mientras yo adentro los recibía con buena música. Y no es casualidad, tenía todo preparado para lucirme ese día. Llevé varias ideas bajo la manga, cosas que descrestaran a mis jefes. El ambiente lo comencé a subir cuando el auditorio estaba casi a reventar. Música nueva, de moda y para subir el ambiente. Y de repente, apagamos la luz, termino el sonido y todo el mundo con un aplauso comenzó a alentar a la gran jefe. Ella quedó sorprendida de esto, la verdad luego de su intervención me dijo: "Oye, los dejaste muy arriba y la energía ahí enfrente está muy fuerte, que chévere..."... Ja! punto a favor. La siguiente intervención era de la gerente de los programas internacionales, que venía de USA y luego de ella habían unas actividades al aire libre. Paula, que debía hacer las actividades me dijo en ese momento, en ese preciso momento: "Cami, creo que tu debes hacer alguna actividad, tienes toda la energía para movilizarlos" y por mi mente pasó un "QUEEEE?". Tomé el micrófono y anuncié que la siguiente actividad sería en la plazoleta que se encontraba al frente saliendo del auditorio. No tenía ni idea que iba a hacer, en realidad en lo único que pensaba era en que quería gozarme esto y que quería una muy buena actividad para que todos quedara concentrados para las siguientes conferencias, por lo que pensé, debe ser de actividad física para que la concentración luego sea mayor.


Salimos y creanme, luego de vencer mi timidez y de ir pensando en que se me ocurriría que hacer metí un grito: "QUIERO UN CIRCULO EN 15 SEGUNDOS Y EL QUE NO ESTÉ EN EL LO VOY A PONER A CARGAR LAS CAJAS DE LOS CALENDARIOS TODO EL DÍA" Y yo no lo podía creer, todos estos pelados de colegio, universidad y los jóvenes con discapacidad me hicieron caso. No hubo uno que no corriera y no se moviera a las ordenes de mi voz. Con fuerza y certeza de lo que hacía asumí mi rol y la actividad que me inventé fue todo un éxito, todas esas sonrisas y las cosas bonitas que le decían a uno luego de la actividad fueron un muy buen medidor. Volvimos al auditorio y en realidad todo esto me había hecho pasar una llamada a Clara. El evento era en un auditorio de la U. Javeriana en el que no entraba la señal de celular, pues quedaba sobre la avenida quinta y allí muy difícilmente entra la señal. Luego de las conferencias y las charlas dictadas por los invitados esa mañana salimos a almorzar. Durante el almuerzo llamé a Clara y le conté toda mi felicidad de este nuevo trabajo, pero ella estaba molesta. Me reclamó por qué le "había apagado" el celular y comenzamos de nuevo a discutir. En la tarde sería mi conferencia, pero esta discusión me había cambiado el día.


- - - C O Q U E T E O - - -


Todo el mundo conocía mi faceta feliz, pero esta faceta de seriedad no era la más propicia por lo que alguien, que me oyó discutir en ese momento con Clara (una voluntaria llamada Ana, para ser más específicos) me dijo. No te dejes opacar, esa linda energía que tienes y esa sonrisa tan bonita debe seguir contagiándonos. Bueno en realidad Ana era una estudiante de una universidad y no estaba nada mal. Y para que a uno le digan eso sin siquiera conocerlo debe ser por algo. Le sonreí y le dije, "hay cosas que los seres humanos ni siquiera logramos entender y los hombres mucho menos a  las mujeres"...

12 abril, 2010

Diciembre - Parte VIII

31 de Diciembre, uno de esos días en los que la mente juega con los seres humanos malas pasadas. Sentado frente al mar, mirando su inmensidad y oyendo buen reggae pensaba en ti...







Dentro del mar pensaba lo rico que habían sido nuestros momentos en el mar cuando viajamos a Santa Marta juntos. La brisa movía mi cabello largo, mojado por el mar y desordenado y al mismo tiempo me traía recuerdos  como cuando dejé todo en Bogotá por irme para Medellín cuando a tu papá, don Demetrio, le dió un pre infarto. Y sin pensarlo dos veces, compré tiquetes y me fuí a ver en que podía ayudar les, pues la mamá se quedaba en el hospital y ellas, mi cuñada y Clara se quedaban solas. Por lo menos hacer compañía o de chofer, inclusive para ir a comprar lo que necesitaran, a lo que fuera que tocara hacer me fuí, pero sobre todo para que Clara y esas hermosas lágrimas que nunca debían salir, no estuvieran ahí. No quería saber que ese desespero estaba en Clara vivo y yo a mil kilometros de distancia sin poder hacer nada más que una llamada. Ese año fuí a su lado solo a acompañar ese fuerte momento. La brisa iba y volvía, me traía toda clase de recuerdos, esos que uno escapa en una corta historia pero que al evaluar el año lo hacen grandioso. Recordé esa cena con su familia y en la que pidieron Aros de Cebolla y la vergüenza que no podía pasar y por Clara me tocó comérmelos, con poco agrado, pero me los comí. Recordaba y recordaba pequeños detalles que mirando al horizonte me hacían pensar en lo mucho que valía para mi esa relación. De verdad la amo, de verdad vale la pena cambiar mis pensamientos y mi mala actitud cuando algo no me parecía. Me metía al mar y allí su distancia y las lagrimas que salían por ella, se las llevaba el agua de un océano pacífico inmenso, frío y leve.


La noche llegó pronto y teníamos que arreglarnos, mi familia y yo teníamos los vestidos más perfectos que hubiéramos tenido para un año nuevo. Además eran el cumpleaños número 50 de mi vieja. Era toda una ocasión familiar para mis viejos, mi hermana y para mi. Me moría por dentro, quería hablar con Clara y poder decirle que durante esos 6 días en los que no habíamos vuelto hablar (porque ella misma me lo pidió) la estaba extrañando como nunca había extrañado a nadie, quería poder abrazarla, besarla, mirarla a los ojos y decirle sin ninguna duda, sin ningún rencor, que todo lo que había pasado había quedado en el pasado, que la amaba con todo mi corazón, cuánto deseaba que estuviera ahí en ese sitio en el que la noche era mágica al lado de dos piscinas con luces románticas y elegantes para una velada espectacular. Solo deseaba que estuvieras ahí Clara.


Había cambiado 5 dólares en monedas para poder hacer la llamada en un teléfono que en el día había encontrado, era un teléfono público, monedero y que me parecía poco común el lugar donde se encontraba pero a lo mejor era de los empleados del hotel, pero esa noche su lejanía y su estratégica ubicación iba a servirme para cometer ese pecado, volver a llamarte.


Brindábamos, sonreíamos y hasta fotos nos tomábamos con la cámara digital nueva que nos habíamos comprado. Buscábamos nuestros nuevos amigos y allí nos tomábamos millones de fotos entre mi hermana y yo con todo ese nuevo combo que se había hecho. Pero a las 10 de la noche me refundí entre las luces, el trago, las personas, los amigos, las amigas. Ese teléfono que con cuidado había ubicado estaba solo, completamente solo. Y sin la más remota idea de como marcar a un celular en Medellín Colombia comencé a meter las monedas de 25 centavos hasta completar el dolar y comenzar a marcar 57 más el número de siempre 315-555... y comenzó a replicar, una, dos veces, tres veces y "Hola?" Contestó


Con cara de felicidad le contesté, la salude y le dije inmediatamente "por encima de todo lo que haya pasado este año, las peleas, los malos tratos mutuos, la distancia que habíamos generado este último semestre entre los dos... Por encima de todo eso, Clara María Te amo con todo mi corazón y como me hubiera encantado que vos y yo estuviéramos en este lugar tan mágico, tan romántico y tan especial", la oí sonreír y pudiera decir que hasta algunas lágrimas de felicidad por haberme oído esa noche pudieron asomarse en sus hermosos ojos. Para mi felicidad Clara también me dijo cosas muy hermosas y que aún me indicaban que no era en vano que intentáramos una vez más recuperar nuestra hermosa relación.


Con una felicidad única y luego de unos 15 minutos al teléfono hablando con Clara, colgamos. Los dos cuando colgamos hicimos el mismo gesto. Miramos el teléfono, sonreímos y cerramos los ojos diciendo mutuamente "TE AMO" sin que el otro escuchara. Fue una energía tan fuerte que cada uno la sintió a miles de kilómetros de distancia.


Volví a la cena de año nuevo, a la fiesta y al jolgorio organizado en las piscinas del hotel. Todo el mundo sonreía, eran felices, pero yo realmente volaba de la felicidad de saber que todo lo que había pasado en Panamá, mi pensamiento y mi actuar habían valido la pena. Fue una noche de año nuevo mágica, llena de luz, de felicidad y de mucho pero mucho amor.


Pasaron unos cuantos días y noches más en Panamá, un país hermoso, mágico y rumbero, que se supo gozar al máximo mientras duró... Pero como todo en esta vida tocó volver, ese regreso que no queríamos que llegara, ese viaje tan delicioso había llegado a su final... Pasamos noches grandiosas y cosas inolvidables. Personas y momentos únicos para nuestras vidas... Grandes recuerdos que cada uno de nosotros trajo de regreso a nuestra hermosa Colombia...


Yo estaba feliz por regresar, aunque esos días de lejanía habían sido grandiosos. Un nuevo año y una nueva forma de amarnos junto a Clara se venían...

05 abril, 2010

Diciembre – Parte VII

La miré y lo único se me vino a la mente fue el rostro de Clara. Stefanía me sonrió y como esperando un beso en ese momento me abrazó, pero con una maniobra digno de un hombre fiel la alejé y le dije: "This is so harder than you think, but I can't stop thinking about my girlfriend. I love her with all my heart and do this would be wrong. I'd rather be honest with you and with her. I'd rather not do this, sorry". Miré hacia el piso y pensando en las palabras que acababa de decir me dí la vuelta y me fuí para mi cuarto.


Pasé la key-card, abrí la puerta. Recuerdo que entré y me dio muchísimo frío, claro había dejado el aire acondicionado a toda. Eran casi las 5am y así como me recosté me puse a darle vueltas en al cabeza a todo el momento que mi vida sentimental estaba viviendo y a pesar del desorden que tenía allí, en mi cabeza, me quedé profundamente dormido tal cual como me tiré sobre la cama, en diagonal.


A la mañana siguiente no quería encontrarme con ninguno de los que habíamos parchado hacia la playa para continuarla, realmente quería evitar preguntas molestas, esas que me pondrían a pensar todo el día en lo que me pasó. Mi cabello largo suelo y mi pinta playera eran la excusa perfecta para que nadie me reconociera. Bajé a desayunar y claro ya era tarde para hacerlo, pues en el hotel el desayuno era hasta las 10am así que me tocó tomar un jugo y comerme algunos snacks para calmar el hambre voraz que tenía.


Ni mis viejos, ni mi hermana se veían por la piscina, así que asumí que estarían en la playa. Era temprano para ese plan, pero bueno tirarme a dormir en la playa era el mejor de los planes en ese momento. Me fui a buscarlos y allí en la playa estaba la hermana d Stefani, me saludó como se había despedido la noche anterior, por lo que supuse "aún no ha hablado con la hermana". Encontré a mis viejos frente a la cancha de voley playa, queriendo cuadrar un par de equipos, rápidamente me uní al plan y comenzamos a jugar. Había un equipo de argentinos y los colombianos, la verdad estabamos muy bien repartidos así que el cotejo de voley playa estuvo hasta entretenido.


Luego de unas horas de juego, había mucha gente queriendo jugar, entre ellos el equipo de los canadienses (Con Stefani y su hermana en él) Me saludó muy normal y comenzamos a jugar. Ella era una mujer bastante alta y atlética por lo que era de suponer que jugaba muy bien el voley. Su equipo era bastante superior al nuestro, la verdad nos llevaban por altura a algunos. Cada clavada que Stefani le metía al Balón era un ataque frontal hacia mi, y lo peor era que me sonreía cada vez que lo hacía. Se estaba burlando de mi, ese coqueteo era extraño, pero lo estaba disfrutando. Claramente perdimos y nos vapulearon. Luego entraron los argentinos a la cancha y allí todas las colombianas alrededor se postraron a lado y lado d la cancha para hacerles barra. La verdad me metí al mar, el calor era intenso y luego de un juego tan exigente, me lo merecía.


Asi pasamos toda la mañana, jugando voley y nadando. En la tarde me fuí para el cuarto a leer un libro que llevaba, "el amor en los tiempos del colera" y a descansar un poco. Era un plan para meditar y descansar básicamente.


Con cada letra de ese libro Clara aparecía en mi mente, no quería que eso nos sucediera, no quería que tuviéramos que separarnos por culpa de las familias, por nuestros errores, por los sucesos de la vida y luego tener que reencontrarnos para escribir las letras que perdimos escribir años atrás.


En la noche siguió la rumba, y el combo que habíamos armado la noche anterior ya había crecido al doble, muchos de los que ya sabíamos como era lo habíamos organizado para que la medida de cerrar el bar temprano no nos dejara iniciados como la noche anterior. Terminamos en la playa, cantando, bailando, tomando pero esta noche era diferente. Yo estaba solo, sentado solo mirando el mar, pensando en Clara y solo. Alejado de todos y tomando solo. Mirando el cielo como juntaba sus luceros con el mar y reflejaban su luminosidad duplicando las estrellas de ese momento. Admiraba todo eso solo. Ahí, sentado en la arena con las lagrimas en mis ojos y esperando que esa noche se la llevara el tiempo y que pudiera olvidarla porque esa sensación de soledad era mortificante. "No sabes Clara, cuanto deseo que estés aquí a mi lado" me repetía una y otra vez.


Se terminó mi botella y para mi la noche había concluido, pasé por un lado a donde se encontraban todos, no quise llamar la atención y rumbo a mi habitación en medio de un zig-zag pequeño me desaparecí en la noche. Dormí. Nuevamente dormí.



04 abril, 2010

Diciembre - Parte VI

Trago iba, trago venía... Mi hermana se había encontrado con una amiga del colegio del que se había graduado hacía algunos años y todos sus primos y primas llegaron a unirse a nosotros. Más trago, más rumba y más ganas de que pasara lo que pasara iba a tratar de olvidar lo que me hacía sufrir en Colombia. Cerraron el bar hacia la 1:30am (política del hotel) y con nuestras botellas de ron decidimos irnos para la playa los primos de la amiga de mi hermana, las canadienses, mi hermana, otra gente con mucha actitud de rumba y yo.


Tomando y hablando en inglés me fui encarretando en una conversación demasiado interesante con una mujer alta (un rasgo definitivamente arrollador), mona, de ojos verdes y una sonrisa bonita. Hablamos de lo que hacíamos cada uno en nuestros países, de las aspiraciones, de los sueños, de las personas que nos rodeaban. Si, de mi cabeza no salía Clara con cada palabra, con cada sueño revelado, pero también estaba esa sonrisa canadiense que trastornaba mi mente.


La madrugada fue avanzando, los tragos rotando por todos los que ahora hasta bailábamos y cantábamos en la playa a la luz de la luna y sintiendo una suave brisa. Uno a uno fueron cayendo, los tragos, la noche, la rumba, todo se fue terminado y en ese momento mi mente comenzó a girar en torno a "Y ahora qué va a pasar?". Stefanía, la canadiense con quien hablé toda la noche,  quería seguir ahí conmigo, hablar y seguramente pasar a algo más. Y yo confundido con todo mi entorno, las circunstancias y mis pensamientos no tenían claro que podría pasar luego de llevarla hasta la puerta de su cuarto.


Caminamos hacia el bloque de habitaciones donde ella se quedaba, yo no dejaba de pensar en Clara y sonreír para que por fuera para que Stefanía no supiera que mi mente no estaba allí. Llegamos a la puerta de su habitación y con una tímida sonrisa, un beso en la mejilla y un "Good night" me dí la vuelta, pero en ese momento, cuando ya había girado sentí como mi mano había sido tomada por la de Stefanía, y me tomaba con fuerza evitando que me fuera de allí. Giré mi rostro hacia ella y...

30 marzo, 2010

Diciembre - Parte V

"Y eso era todo?" le pregunté al barman. Nah, en colombia tenemos un trago más fuerte y  con menos hace mucho más daño que este trago que me acabo de tomar. Creo que todos los demás compañeros de barra quedaron bien frustrados por que esperaban otro desenlace diferente, pero al final pagaron los 50 dolares y se tomaron cada uno un trago del que yo me había acabado de tomar. Fuimos a comer y cada paso que daba, cada respiración realizada era un pensamiento en Clara. Todo me lo recordaba, todo me traía a la mente su rostro, su sonrisa.


Busqué un teléfono para poder hacer una llamada internacional, conseguí cambio para poder hacer la llamada y comencé a marcar 57+315-555 y ahí faltandome todavía cuatro números por digitar me dije "que estupido, para que le voy a marcar? Ella me dijo que no quería saber nada de mi desde Panamá"... y luego de volver a oír sus palabras retumbar en mi cabeza tomé un respiro, ahogué la lágrima y colgué el teléfono.


Esa noche fuimos a la discoteca del hotel luego de terminadas esas actividades de baile y risas que hay montadas en casi todos los hoteles. Era barra-libre, yo ya había comido y por dentro me quería descualquierar como sea. Mi hermana me dijo que fueramos a rumbear, pero mi intención era tomar, tomar y tomar. Ya en la disco, me senté en la barra y pedí whisky, mi hermana pidió un ron con coca-cola y comenzamos a hablar de todo y de nada.


A nuestro lado se sentaron unas hermanas que también habían llegado ese mismo día. Venían de Canada y por supuesto solo hablaban inglés, terminamos practicando un poco de inglés y en realidad era de lo mejorcito que había en el bar. Estaban bien churras, pa' qué. Bailamos casi toda la noche con  las canadienses, mi hermana se levantó a uno de los que organizaban actividades del hotel y pues nosotros. Se hizo un muy buen parche esa noche. Mi tusa seguía y trago iba y venía, no paré de tomar en toda la noche y así comenzaron a surtir efecto...


29 marzo, 2010

Diciembre - Parte IV

Las cosas se tranquilizaron entre nosotros. Pero aún así el tiempo para volvernos a ver se extendía. Dos días después de navidad mis viejos habían organizado un viaje a Panamá, Realmente a un hotel a una hora de Ciudad de Panamá. Era la distancia propicia que deberíamos tomar para bajar los niveles de intolerancia que juntos teníamos, para hacernos falta y extrañarnos. Antes de viajar, desde el mismo aeropuerto en una llamada que le hice para despedirme, volvimos a discutir. Jueputa las cosas no podían ir peor y al igual que usted mi querido lector, nos cansamos y dijimos en esa conversación "NO MÁS, dejemos las cosas de ese tamaño, esto ya no funcionó" y así con las lagrimas atravesadas y minutos antes de abordar un avión colgamos no queriendo saber más el uno del otro.


Me moría por dentro. Quería mandarlo todo para la mierda. No quería saber de nada ni de nadie a pesar de la emoción que me producía viajar.


Llegamos a Panamá, hicimos el paso por migración, luego el viaje hasta el hotel, hicimos el check-in, todo tenía un ambiente delicioso, mucha paz, mucha tranquilidad, había una muy buena vibración en ese lugar. Subimos a las habitaciones y quedamos en salir con mi familia a recorrer el lugar. La verdad me recosté sobre la cama del hotel y comencé en medio de mi soledad a llorar. "Jueputa yo bien enamorado para que Clara me haga esto. NO entiendo, no entiendo, no entiendo". Realmente no estaba para salir a recorrer el hotel y a nada, así que llamé a mi familia y le dije que no iba, que estaba cansado y que prefería dormir. Era mejor curar esa herida en la soledad que salir a amargarle el viaje a los demás.


Lloré y lloré por un buen rato y luego de dormir algunos minutos me levanté y decidí salir. Busqué a mis viejos y estaban como en el bar del lobby del hotel. Mi papá se iba a tomar un trago llamado "Bomba" un whisky con una copa "aguardientera" con vodka encendida en fuego. Me dijo que si me le iba a medir y yo en el estado en el que estaba, obvio... El Barman, panameño él, me dijo que tuviera cuidado que ese trago en un sorbo "te deja más ebrio que Borís Yeltsin el día que cayó el muro de Berlín" (si no tiene relación pero eso dijo). Yo no me le aculillé y los demás veteranos que estaban en la mesa (una pareja de canadienses, una pareja de argentinos, una pareja de paisas y mis viejos) me dijeron que si era capaz me daban 50 dolares (diez cada pareja). Yo entusado y con trago en frente, pero además por tomarmelo me iban a pagar. "ja quien dijo miedo, hágale a ver"...


Sirvió un vaso alto de whisky, encendió shoot de vodka y lo metió en el vaso de whisky, me pasó la pajilla (el pitillo) y contó "uno, dos, tres... pa dentrooooo" metí el pitillo y tomé todo el trago que podía contener este vaso.

26 marzo, 2010

Diciembre - Parte III

Pero no todo era felicidad. Pocos días después de la fiesta organizada a mi vieja, volvieron las discusiones con Clara. Creo que yo no le había perdonado el hecho que ella no viniera a Bogotá. Cada vez las discusiones eran más y más fuertes. Pero en esta discusión terminamos la relación sin darnos explicaciones y gritándonos de la peor forma. Yo le dije cosas que hirieron, ella me dijo cosas que me hicieron bastante daño y así unas noches antes de navidad, dejamos de ser dos y volvimos a ser individuos. Obviamente el viaje que tenía planeado nunca se dió y esos cuatro días juntos se fueron a la caneca.


¿Dónde quedaron los sueños? ¿Dónde quedaron las ilusiones? ¿Dónde quedamos nosotros?


Hablábamos, pero no arreglábamos nada. Realmente creo que esa semana fue ese descanso que juntos necesitábamos de las peleas y las discusiones.


- - N O C H E - B U E N A - -


Ese típico corre-corre de mi familia la noche de navidad. Empacando regalos, visitando la familia extensa, tomando, comiendo... Esa noche la fiesta navideña era en la casa de mi padrino. Las cosas con Clara estaban más frias que nunca y no tendían a mejorar. Cada conversación era una discusión. Cada palabra era un reclamo de su parte  y de mi parte. Jueputa ¿Cuándo cambiamos tanto?.


Comencé a tomar whisky, uno detrás de otro. La media noche iba acercandose y a las 11:30 sonó mi celular. Lo tomé y el identificador decía "Amor". Contesté con un "Hola" con voz de ternero degollado y con cero ganas de seguir discutiendo. Ella llamó en la misma actitud. Con su voz entre cortada y casi oyendo como salían las  lágrimas de sus ojos oí por el auricular las palabras que necesitaba oír en ese momento. "TE AMO y que Dios esta navidad te traiga todo lo que deseas para tu vida" (nunca olvidaré esas palabras). Le agradecí y le dije mis más profundos deseos para que su navidad también fuera perfecta. Creo que fue un perdón a medias de todo lo que habíamos hecho mutuamente. Fuimos felices por unos segundos más y luego tocó colgar. Llegaba la navidad y teníamos que compartir con nuestras familias. abrazar a los viejos, a los abuelos y saludar al resto de la familia. :D


Esa noche volví a dormir un poco más tranquilo.



25 marzo, 2010

Diciembre - Parte II

N0ta del autor: Dedicado al #Sindicato que presionó por que HOY hubiera nuevo post!


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Tenía que contratar la parranda vallenata, luego ir a comprar las botellas de whisky, llevar unas sillas que nos hacían falta en el sitio de la fiesta y todo dispuesto. Ir a arreglarme, ir por los papás de Clara que decidieron aceptar gentilmente la invitación que les hice para el cumpleaños y que aprovechando que estaban en Bogotá aceptaron. Era el momento para que conocieran a mis viejos y el resto de mi familia. Pero el momento crucial eran mis viejos. Aunque me hubiera gustado que estuviera Clara para cuando sucediera esto.


Llegué al hotel donde se quedaban en Bogotá don Demetrio y doña Stella. Salieron luego de anunciarme en la recepción. Fueron queridos como siempre, amables y estaban felices (creo yo) por conocer a mi familia.


Llegamos al  sitio de la fiesta. Mi mamá no tenía ni idea de esta reunión. Todo era sorpresa para ella. Mi viejo se llevo a mi vieja para unicentro a "hacer vueltas" y terminar las compras navideñas. Y pasadas las 7:30 de la noche llegaron al sitio, estaba súper arreglado y dispuesto, ya había llegado toda la familia y amigos que esperabamos y uno, dos, tres SORPRESAAAAAAAA... Aplausos, fotos, abrazos, lágrimas, sonrisas. Fue un muy buen momento para mi ma'. Y en sí para todos nosotros que verla feliz nos hace muy felices a todos. Aunque por dentro yo llevaba mi procesión. Aún no tenía una respuesta del por qué Clara había decidido no viajar si ya estaba todo dispuesto.


Hubo trago, hubo buena música. Torta y una muy buena comida, todos estaban muy contentos. Son de esos buenos momentos en los que la familia entera se divierte por encima de los problemas y las circunstancias que cada uno lleve en su interior.


Todos bailaban , incluyendo a mis suegros. Pero en un momento doña Stella salió conmigo a hablar. En realidad pensé que me iba a regañar por algo, bueno más que regañar era como llamarme la atención por algo. Pero para mi sorpresa me preguntó por lo que yo sentía por Clara. Y hablamos de todo lo que entre nosotros había pasado durante esos dos años y medio, pero también me hizo caer en cuenta que ese último semestre las cosas entre los dos no habían estado nada bien y que en gran parte era por mi culpa. Me hizo llorar con varias de las cosas que me dijo esa noche, y me dió el aval para continuar con su hija siempre y cuando cambiara las cosas que ella misma, esa noche, me había hecho ver.


Luego de esa conversación con mi suegra tomé mi celular y le marqué a Clara. Aún con las lagrimas en mi rostro tomé las fuerzas para hablarle y decirle que pasara lo que pasara, estaría ahí. Con ella, amándola y apoyándola.


"Hola" contestó. Fue un saludo seco y agrio, era justo lo que esperaba por como habíamos hablado horas antes. "Hola amor" le dije yo, "Acabo de hablar con tu mamá, fue una conversación muy bonita. Me contó varias cosas y entre ellas por qué tu no pudiste venir" (Al #sindicato lo dejaré con la duda pero hubo un buen motivo) "entiendo todo lo que por tu mente ha estado pasando y créeme que muchas cosas van a cambiar". Ella sollozó y con un "TE AMO" entre cortando la voz arreglamos todo.


Fue una noche espectacular, mis viejos y mis suegros se habían llevado a las mil maravillas. Ese susto que yo tenía por ese suceso había pasado de intranquilidad a felicidad. Unos días después sabía que Clara vendría (me lo había dicho su mamá) y todo era perfecto para que las cosas volvieran a estar en el modo correcto.

Diciembre - Parte I

Habían pasado varios meses, habíamos vuelto a nuestro diario vivir. Seguíamos muy enamorados, pero Clara había cambiado. Se había vuelto más desprendida en el momento de hablarme. No me contaba mucho y le molestaba sobre manera que le cuestionara las cosas y a mi me molestaba bastante que me ocultara cosas. Empezaron los problemas y todo el semestre estuvo cargado de peleas pequeñas, pero al fin y al cabo peleas que abrieron bastantes grietas en nuestra relación.


A pesar de las peleas, nos habíamos visto dos veces por mes y cada vez las reconciliaciones perdían ese sabor que tiene una reconciliación.


Pero Diciembre es siempre esa época para recuperar las cosas quebradas, para acercar cualquier distancia que se haya hecho durante el año. Para arreglar circustancias... Y yo le había comprado un regalo perfecto a ella, era un libro, pero no era un libro cualquiera, era una edición especial del libro "Animales: grandes y pequeños. Los 500 animales más hermosos sobre la tierra". Tenía fotos de lujo y unos textos increibles, la impresión venía en una caja de lujo. Era EL regalo. Yo había quedado quebrado (claro, yo aún estudiaba y lo que me pagaban en el trabajo no era mucho) pero el motivo ameritaba. Le tenía muy buenas noticias sobre un nuevo trabajo que me darían al iniciar el nuevo año y el motivo de su visita, la fiesta de cincuenta años de mi vieja, era la excusa perfecta para contarselo a ella.


El día del viaje en el que sus papás, quienes también estaban invitados a la fiesta de mi vieja, y ella llegaban a Bogotá, replicó mi celular. Era ella. "Hola amor" saludé súper feliz - "Hola mi vida" dijo ella con voz un poco más pausada. "Clara te pasa algo?" dije... "No cami, no me pasa nada" respondió. Estaba muy rara y cuando eso sucedía mi presión aparecía. Continuamos la conversación normalmente y de repente ella tuvo uno de esos silencios temerosos. Había algo y no sabía como decirmelo.


A mi me sacaba el mal genio eso y luego de una discución pequeña colgamos, le volví a marcar luego de unos minutos cuando me calmé. Replicó dos veces su celular y ella contestó. "Hola amor, perdoname pero es que me molesta que ahora no confies en mi" le dije. Y ella me respondió "Cami, no voy a ir"- "Clara, pero por qué?" Y de nuevo ese silencio. Me llené de ira y le tiré el teléfono. "Aghhh" pensé y con mi cabeza dando vueltas en los diferentes motivos para no venir, con mi mal genio por semejante noticia me fui a terminar de organizar lo de la fiesta que teníamos en algunas horas.

24 marzo, 2010

Distancia - Parte III

N0ta del autor: Para alguien que a esta hora trabaja fuertemente mientras yo descanso.

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Fue un domingo de sol y de sonrisas, caminamos por algún centro comercial, fuimos a cine y volvimos a la casa. Teníamos mucho tiempo juntos y eso nos tenía muy felices. El lunes ya debía yo trabajar y ella tenía mucho por estudiar, había traido sus copias, sus libros, sus cuadernos y todo para no perder el ritmo de estudio. Afortunadamente yo vivía muy cerca de donde trabajaba y podía salir a almorzar con ella. Fuímos a almorzar juntos y volví para dejarla en el apartamento. Mis tardes en la oficina eran relajadas y me podía volar en la mitad de la tarde. Todo por estar a su lado la mayor cantidad de tiempo.

Fue una semana en la que nos comportamos como una pareja que vivía juntos, solos, como pareja real.

El único defecto era todo el tiempo que Clara estaba sola en el apartamento. Me habría gustado estar a su lado y tenerle planes todo el tiempo, pero no fue posible.

Hablábamos mucho de nuestra vida juntos, de nuestras ilusiones cuando estuviéramos así, juntos en nuestra casa o apartamento. Cómo sería la llegada a casa. A Clara le encantaba decirme cosas al teléfono solo para dejarme pensando en ella por el resto de la tarde. Eran cosas picantes, ideas que a cualquier hombre desconcentrarían si vinieran de la mujer hermosa que estaba al otro lado del teléfono.

Soñábamos y soñábamos juntos una vida para los dos. Fue una hermosa semana por que ella simplemente me demostró que quería estar entre mis planes después de la crisis que juntos habíamos superado.

Distancia - Parte II

Nota del autor, respecto a los comentarios del post anterior: GRACIAS por lo de Troglodita ¿oyó?... Jajajaja


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Una sonrisa complementó su "Hola", se veía divina y esa sorpresa me había dejado perplejo. Se lanzó en mis brazos y nos fundimos en un abrazo eterno, profundo, verdadero.


Deseabamos tanto ese momento y por fin se daba. No podíamos creerlo. Nos besamos y nuestros ojos no dejaban de recorrer nuestros rostros. "¡¡¡Por fin!!!" dije, "por fin pude tenerte de nuevo entre mis brazos, pensé que no te iba a volver a ver nunca". Sollozamos algunos minutos mientras reponíamos nuestro aliento, nuestros labios no querían separarse y fue un momento único. Pasé de tener una completa soledad a tenerlo todo a su lado nuevamente.


Había planes, había momentos, quería estar todo el tiempo a su lado, quería hacerlo todo. Ella era el motor de mi vida en ese momento y todas mis ideas, planes y circustancias rodeaban su ser, su presencia, su felicidad.


Era sábado en la noche, salimos a comer cualquier cosa (eso suelo comer) y luego queríamos salir a rumbear. Quería bailar con ella toda la noche, porque bailar con ella es la realizacion vertical de un deseo horizontal. Tomámos algunos tragos, los suficientes como para quedar algo entonaditos e irnos felices, muy felices para la casa.


Esos deseos que teníamos desde hacía un mes  se hicieron presentes, bailando se incrementar y al llegar a casa todas nuestras pasiones desafogaron en una hermosa noche de pasión. La primera que pasábamos juntos sin tener que cambiarnos a la mitad de la noche.




- -  A M A N E C E R   -   J U N T O S - -


Tenerla entre mis brazos y despertar fue un momento sublime, todo nuestro pasado, todo nuestro futuro no existía. Simplemente éramos ella y yo, en ese instante de tiempo. Abrí los ojos y no quise despertarla, solo me quedé mirandola, apreciando su hermoso rostro, acariciando su cuello, su espalda, pasando mi mano por su mejilla, consintiendola. Así tal cual se siente fue un momento eternamente lento, pero perfecto. Lentamente despertó y luego de mirarme, sonreirme lo primero que hicimos fue empezar el día con un beso. Que ricos esos besos de amor en la mañana.


Era domingo y podríamos quedarnos ahí todo el día, o podríamos salir y buscar juntos donde almorzar. teníamos el mundo a nuestros pies... :D




23 marzo, 2010

Distancia - Parte I

Nuestro eterno karma. Estar lejos el uno del otro. Morirnos de ganas por vernos, mirar los ojos del otro, sentir los labios, sentir su piel.

Habían pasado varias semanas luego de la pelea, en las que nuestras conversaciones eran un poco más distantes. Había abierto un hueco en su corazón y había destrozado la confianza que habíamos logrado construír durante dos años y algunos meses.


Mis viejos viajarían a mitad de año para su eterna Santa Marta. Yo me tendría que quedar por que ya trabajaba y mis vacaciones serían hasta Diciembre. Eran dos semanas en las que mis viejos estarían en el mar, llamandome a diario desde la playa, la brisa y el mar, mientras yo estaría sentado en un escritorio sacando informes, generando Backups. Esa noche que mis viejos me comentaron que se iban le conté a Clara, le dije que me sentía mal por quedarme completamente solo, que su distancia conmigo me hacía daño y lo mucho que me moría por verla. Por compartir así fuera algunos minutos a su lado. "Esta soledad de la próxima semana me va a matar"...

Sus palabras fueron de apoyo y de reflexión, me decía que no me pusiera así, que ya pasaría el tiempo y podríamos estar de nuevo juntos. Que mis papás no se demorarían en su viaje y no iba a estar mucho tiempo solo.

Uhm, Clara está rara, ella sabía que iba a estar solo casi semana y media y me decía eso? Empecé a intuir que algo estaba planeando, pero no quería corroborar mis sospechas. Decidí seguir pensando en todo lo que habría que hacer esa semana y media de soledad y bueno, resignación por que ya  no había nada más que hacer.

Mis viejos partieron el sábado. Clara me dijo que para esa tarde me tendría una sorpresa para que no em sintiera mal. Pensé que me mandaría un libro o algo con que entretenerme por lo menos una semana. Y comenzaron sus preguntas sobre mi casa, como llegar, que decir, por donde tomar para llegar, en fin, una serie de preguntas que me hizo pensar que ella sería quien vendría por lo que ese sábado la llamé de improvisto y le pregunté: "Vos ¿dónde andas?" me dijo que andaba por Medellín en la casa de una amiga, pero que para mandarme lo que me iba a enviar necesitaba todos esos datos. Y ahí murió mi ilusión de verla, entristecí pero a pesar de ello, me quedé con la inquietud de saber que me enviaría.

Ví Televisión toda la tarde y como a las 4:30 de la tarde sonó el citófono del apartamento... "Si?" contesté - "Que la señorita Clara se encuentra en la portería" - "QUE???" pensé... y mesuradamente respondí: "Que siga por favor"... "Dios y yo así desarreglado cómo estoy, este desorden de apartamento que tenía, nah que es esta sorpresa?" pensaba una y otra vez mientras Clara subía.

Me asomé por la ventana y parecía un sueño. Me cambié, traté de levantar un poco el desorden que tenía... Y en medio de ese corre corre... sonó el timbre de la puerta. Increible como mi corazón cambió su estado, latía muy pero muy rápido... Fuí hasta la puerta, giré la perilla y abrí la puerta...

21 marzo, 2010

Celos - Parte II

Nota del autor: Perdón por el incumplimiento, pero múltiples actividades me han tenido un poco ocupado.


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Y este quien putas era?... Me llené de ira, le volví a marcar, replicó una, dos veces, tres veces y contestó: "Aló, mira Camilo, estoy mamada de tu controladera, estoy cansada de tenerte miedo, estoy mamada de no saber como vas a reaccionar y esto me está haciendo mucho daño" y así, llorando y con ese desespero me tiró el teléfono sin dejarme refutar ni un solo argumento.


Lloré.


Me descontrolé.


Comencé a dar vueltas por mi cuarto, a caminar sin sentido y a pensar que era lo que podría estarle pasando y comencé a recordar. Luego de la fiesta de mis abuelitos, mis reacciones cambiaron frente a otros tipos, inclusive sus amigos. Me volví un hombre celosos y hasta fastidioso con el tema. Aunque esto no le daba motivos para hacerme esto. No la excuso, pero la entendía. Mi cabeza volteaba y volteaba buscando más razones y tratando de controlarme, pero en realidad esto me descuadró. Ella me volvió a marcar al celular, y yo, con mi orgullo de macho herido, le contesté terriblemente, fui un patán sin importar lo grandiosa que era ella y las razones que tendría para haber actuado de la forma en la que actuó.


Ella apagó su celular luego de esa conversación. Mi noche pasó entre lágrimas, arrepentimiento y sueños de traición.


Al día siguiente (sábado) yo tenía clase y al medio día debía correr para llegar al restaurante de mis padrinos donde sería la fiesta sesentera de cumpleaños número cincuenta para mi papá. Todos en mi casa estaban muy emocionados, estrenabamos pintas, gafas, trapos para las cabezas, peinados, etc... Pero mi cara era de todo menos de actitud de rumba. A pesar que esto me distraía la mente por algunos segundos, debo confesar que mi mente no salía de Medellín, y por alguien en especial: Clara.


Yo la había cagado y no sabía como compensar mi error. Ella lo había hecho también pero motivada por mis actitudes, que entendí con mucho razonar pero que no tenía ni idea como devolver. Le marqué en la mañana (10 am) no me contestó. le volví a marcar a las 12m y tampoco me contestó, por lo que decidí dejarle un mensaje que decía: "Clara, necesitamos hablar, por lo menos si las cosas van a terminar así deberías darme la cara y decirme que ya no querés estar conmigo y dejamos las cosas así, como si nada... Llámame"


Llegué a la fiesta de mi viejo, los disfraces de todos eran espectaculares, había hasta pelucas inmensas de afros. Camisas de solapas absurdamente anchas, todos desempolvaron su época hippie y así lucieron. La música era increíble, el ambiente de todos fue espectacular, mucho baile, mucha sonrisa, varias fotos y yo... Yo ni era yo... Mi mente estaba a mil kilómetros de ahí, queriendo devolver el tiempo unos cuantos meses y no cometer todos esos errores. Mi celular no sonaba. Como deseaba que lo hiciera, que me devolviera la llamada. Pero no fue así. Hubo fotos disfrazados, fotos memorables (como la última que se tomó mi tía Cecilia antes de entrar 6 meses después a un hospital y morir a los 5 de haber entrado, fuerte) fotos de relajo, como las de todos con las gafas "Police" que yo había comprado para ese día, las pelucas rotando de cabeza en cabeza para esas fotos y yo, con mi cabeza en ella, en su llamada.


Comenzaron todos a tomar en forma. Estábamos en el centro y teníamos que llegar al norte para poder por lo menos tomar. Yo entusado como estaba lo único que quería era un whisky, pero era la noche de mi papá y claro, él era el que tenía que estar tomando y yo, responsablemente aguantando para poder manejar.


Salimos del centro y esa mala maña de mi familia de ir a rematar en alguna casa. Nos fuimos para la casa de mi padrino y allí comencé yo a beber. Se me pasó la mano, tomé y tomé hasta embriagarme. Y así, en ese estado en el que estaba tomé mi celular y le marqué. Eran cerca de las 12:30am. Como ella había trasnochado estaba durmiendo, así que en medio de su inconsciencia por el sueño, por fin me contestó: "Aló?".