31 mayo, 2013

Comenzar de nuevo - Parte II

Viene de acá
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Decidí darle la importancia que merecía este correo, guardé mi celular antes de salir del metro y  emprendí mi caminata hasta el apartamento donde vivía. Allí ya tenía quien me esperara, era una simpática argentina, acento, ojos y cuerpo ideal, una de esas mujeres podría ser fácilmente la mamá de los hijos de cualquier hombre. Cocinaba delicioso, era juiciosa y aunque tenía sus detalles en cuanto a la convivencia (salía en camisa y calzones por toda la casa, una completa tentación), era una maravillosa amiga y la mejor roommate que iba a  encontrar. Andrea era su nombre, se fue a Francia a estudiar, era arquitecta y que mejor  que Francia para hacer una maestría en esta área. Llegué a la casa, con el mail dandome miles de vueltas en la cabeza  y al parecer en mi rostro.

Andrea era una de esas personas que lograban conocerte con solo una mirada,  ella sentía tu energía  a kilómetros y eso la hacía aún más especial, entendía perfectamente que esta no era una noche como cualquier otra. Algo había cambiado en mi.

Tan pronto entré me preguntó qué pasaba. No supe que responderle y con la mirada al piso le dije que  había sido un día durísimo en la oficina. Me sonrió y me dijo "Tengo lo que tu necesitas" agarrandome de la mano  me sentó en el sofá y tal como estaba (camisa y calzones) se dió la vuelta y se dirigió a la cocina.

Me quedé en el sofá esperando qué era lo que yo necesitaba y mirando fijamente mi celular que había puesto sobre la mesa. Desde la cocina ella puso su ipod en el Bosé y comenzó a sonar:


Y por mi mente comenzaron a pasar todas las  miles de imágenes de lo que había sucedido en ese aeropuerto, esa fría despedida, esa mirada de anhelo que aún siento en mi espalda , ese sentimiento de miedo a ser descubiertos, esa ilusión rota... 

Salió Andrea de la cocina con un cream  brulee que aún flameaba y me dijo: "deja tus recuerdos allá en Sur América",  le dije que era imposible, que me había escrito un correo y que tenía un dilema de si leerlo o solo borrarlo sin enterarme cual iba a ser la mentira de esta vez.

Mientras yo comía el delicioso postre, Andrea a mi lado, tomó mi celular y lo abrió, lo leyó en silencio y yo mirando no podía de los nervios, era abrirle una puerta al pasado, al dolor y a la frustración nuevamente, pero ya quería saber qué decía... Finalmente terminó de leer y levantó la mirada diciendome: "lo tienes que leer". Para ese momento ya pensé lo peor, quien se había muerto, qué le había pasado? 

3 comentarios:

  1. ¡Noooooooooooooooooooooo!
    ¡Escribe yaaaaaaaaaaaaaaaa!
    ¿¡Qué dice!? ¿¡Qué pasó!? ¿¡Ahora qué quiere!?

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  2. Pero qué nervios, que cliffhanger, que incertidumbre, carajo!

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  3. Jebus!!! pasó el puente y seguimos esperando nojoda!!!!

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