28 agosto, 2014

Amigo secreto, este... (aplica para el oficinero promedio)

Llegó Septiembre, si, el mes que no tiene festivos en el segundo semestre del año y que en la mayoría de universidades, colegios y empresas "disfrutan" hacer esa actividad que amarga gente: el amigo secreto.

Hace ya varios años considero que soy el grinch de esa actividad, aunque en los sitios en los que he participado, lo he hecho con la mejor intención y actitud, pero por dentro sigo creyendo que esa actividad es todo un parto... Creo fielmente que si no se hace con las personas que uno en realidad aprecia (con amigos de verdad), mejor que no la hagan, por ejemplo en la oficina. Porque siempre pasa, y vaya haga una encuesta al final de la actividad oficinera, le gustó lo que le regalaron? algunos (muy pocos) dirán que si y que muy lindo, algunos por guardar las apariencias, pero por lo general lo que cada uno se lleva en la cabeza es "Que lichiguez"... Claro, no estoy diciendo que todos, porque al que le salió al jefe, fijo le fue bien con esa botella de whisky fino que trajo de su viaje por USA... (esperemos que mi jefe lea este post, #NoMentiras)

O acaso, mi querido(a) lector(a), no recuerda ese regalo de última hora (jueves en la noche para la entrega de regalos del viernes) que tocó salir a comprarle a un desconocido(a), porque no sabía ni qué regalarle?  pero además, tenía esa bendita condición de "mínimo tiene que ser de tal valor" (léase con voz de animadora de fiesta oficinera)... Y usted se ve a marras completando el regalo para que cuadre con el valor agregando una o varias chocolatinas "de las costosas"...

Por lo pronto en mi oficina acaba de llegar el mail que advierte lo siguiente: "vayan buscando una foto de cuando eran niños"

*voltea a mirar como kevin speacy en House of cards

A mi despiértenme cuando termine septiembre más bien... que Octubre si es de los míos, halloween y rumba! Además del cumpleaños de este humilde blog, por supuesto...

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