07 marzo, 2014

Las reacciones ante la democracia

Este año salí jurado de votación para las elecciones de senado, camara, parlamento andino y las consultas presidenciales de este 9 de Marzo de 2014. Y yo se que usted mi querido lector, debe estar pensando "uy que pereza"... fresco, todo al que le he comentado que me tocó de jurado de votación tiene esa misma reacción y está bien,  pero hace poco conocí a alguien que me hizo reflexionar un poco sobre cómo pensamos generalidades acerca de muchas cosas  y por qué van tan relacionadas a la forma como estamos hoy. O ¿por qué cree que tenemos los políticos que tenemos?

Me explico, a uno de niño siempre le decían (dichos de abuelos o padres muy mayores) "el dinero es el demonio" o "el dinero corrompe", o cuando usted toca el dinero hay que ir a lavarse las manos porque "el dinero es sucio y trae bacterias" (y si, puede traerlas, pero quién ha perdido la mano por una moneda o billete? no conozco el primero). Siempre nos han enseñado en esas creencias populares que ser pobre es lo máximo, pero ¿qué hay con ser rico? ¿por qué la adversión a tener?

Creo que eso mismo pasa con nuestra democracia, tenemos un concepto generalizado a la participación en la democracia, falta ver la cantidad de abstencionismo que hay porque "son las mismas ratas de siempre". Acaso no hay alguno bueno entre los más de 300 candidatos que ofrecieron su nombre?. Ahora, la gente pensaría lo mismo de personas (por poner un ejemplo) como yo que si me lanzara al congreso (no importa a cuál cámara) y que quienes me conocen saben que soy de los que no se roban nada por más necesitado que ande, que pone primero los intereses de los demás por encima de los propios? Debe haber alguno entre esos más de 300 que haga la diferencia y que deberíamos conocer. 

Pues bien, espero que cuando les vuelva a contar (si me vuelve a tocar) que voy a ser jurado, su respuesta no sea una burla o un "uy que pereza" porque la democracia no lo es. O usted cree que sería más feliz en una dictadura en la que el poder lo tienen unos pocos y usted no pudiera ni siquiera opinar sobre lo bien o lo mal que hagan?

Orgulloso le cuento, ¡Soy jurado!

y usted ahora ¿qué me diría?...


Un abrazo y saludos por sus casas!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario