25 julio, 2010

Ejercicios de IN-tolerancia

Venía conduciendo por una concurrida calle capitalina** y en un semáforo le dije a mi viejo que iba en el puesto del copiloto: "Quieres ver como quito el espacio entre el carro que estaba diagonal adelante a la derecha con el que estaba detrás?" y me dijo: "No creo que lo hagas mover estando el semáforo en rojo". Aceptado el reto simplemente puse la direccional hacia la derecha. Titiló tres veces y lo quité. Apenas el conductor se dio cuenta de la direccional que yo había puesto apuntaba hacia el espacio de tres metros* que tenía entre el carro que se encontraba adelante y él, como si no lo quisiera y si nadie lo estuviera viendo aceleró tímidamente dejando rodar el carro hacia adelante, reduciendo los tres metros de distancia en escasos 50 cm*. El semáforo continuaba en rojo y allí dentro del carro, mis viejos y yo simplemente nos reímos.


Pero no me quería quedar con las ganas de volver a demostrar esto. Unos semáforos más adelante me di cuenta que otro carro (diferente al del primer ejercicio) había quedado a una buena distancia del carro de adelante y dije: "Pasará lo mismo hacia la izquierda?". Encendí la direccional hacia el costado izquierdo y titiló nuevamente tres veces y la apagué. El conductor de este nuevo ejercicio sin terminar de apagarse la tercer titilada aceleró con fuerza y llegó lo más cerca que pudo del auto de adelante.


Coincidencia? No lo creo, de por si es demostrado que en la ciudad capital** la direccional es una intuitiva señal para el señor que viene detrás en el carril que uno necesita cruzar, para acelerar e impedir que uno se le pueda "colar" (?) o meter por delante.


Intolerancia? si, por completo. Otro necesita un espacio y no somos capaces de cederlo por que creemos que somos los únicos que tenemos la necesidad de avanzar más rápido. Cosas que la administración distrital debería analizar y trabajar para generar conciencia.


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* Las medidas fueron a ojo de ave. Pero hagan el ejercicio proporcionalmente.


** La capital a la que me refiero es Bogotá, y solo hablo de la cultura ciudadana de acá. Aunque creo que puede llegar a suceder en las de más ciudades Colombianas y a lo mejor

5 comentarios:

  1. Juaaa y eso ni decir cuando un peatón necesita pasar la calle y no hay semáforo... o cuando se hacen doble o triple fila para doblar en un semáforo y que el resto quede literalmente atorado, aunque necesite seguir derecho!!
    Faltos de cultura es lo que somos!! :D

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  2. No sé si en todas la ciudades pase lo mismo pero doy fé que en Cali si pasa.
    Hay personas completamente incapaces de ceder unos segundos para que otra persona pase.

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  4. En definitiva a uno le toca a hacer la "arrimada de taxista", un termino que he ido acuñando. Consieste en poner la direccional, arrimar la punta del carro y lentamente irlo metiendo de manera sutil e inocente. Con esto el parroquiano que se dejo "colar" estara hirviendo de la ira y usted saldra bien librado.

    Pero si, en Bogotá pasa y resto, sobre todo en vias con transito extremo. La gente cree que las direccionales son unos bombillitos que tiene el carro para hacer que se vea bien, cuando no es asi. Aca, asi usted haya hecho curso en la mejor academia y tenga el mejor carro le toca aprender a manejar, burdo y chambon, porque de lo contrario la jungla de cemento se lo traga.

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  5. Buen ejemplo es algo que sucede pero no solamente a niver vehicular, pasemos esto a un plano diario, cuantas veces nos vemos obligados a lidiar ante la intolerancia de la gente, hace poco estaba en un concurrido Bancolombia donde la prioridad de atención no se limitaba solamente a clientes preferenciasles, sino a los niños, si asi como lo leyo, pues todo aquel que llegara con un niño de brazos no debia hacer la fila sino ubicarse a un costado de esta para ser llamado por el cajero, ok algo normal nada raro debia suceder, pero cuando la gente de la fila normal, comienza a ver esta preferencia, han comenzado a vociferar cuanta carajada se les ocurria a los cajeros, entre tantas cosas recuerdo muy claramente lo que expreso la persona que se encontraba a mi espalda: "será montar entonces un alquiler de niños".

    Les juro que esta frase coloco a prueba toda mi tolerancia, me toco hacer uso de toda mi racionalidad para no girar y gritarle a este desalmado todo lo que mi corazón de madre me dictaba.

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