10 diciembre, 2018

Alzheimer

Eres como la mujer de esa película* que pierde la memoria y se olvida del amor de su vida hasta que Él le lee su historia de amor y vuelve a conectar con la realidad, con ese pasado, con ese presente en el que siempre salgo golpeado tras tus olvidos. 

Me buscas, apareces después de algunos periodos de tiempo y es como esos chispazos en los que Allie recuerda quién es Noah y vuelve ese amor, esa pasión. Pero al final siempre llega de nuevo la niebla a tu memoria y me ves cómo ese hombre que por alguna extraña razón tanto detestas, cómo un perfecto desconocido, pero además cómo si yo fuera el culpable de todo lo que te ha pasado. Te vas, te alejas, no sin antes herirme en lo más profundo nuevamente. Y allí es cuando, vuelvo a comenzar a leer la historia, esperando que algún día vuelva ese chispazo, así sea por unos pocos minutos ...

Apareces y luego te vas, eres como la mujer de aquella historia que tanto te encanta porque tal vez te ves reflejada allí...


*The Notebook Movie (2004)


03 diciembre, 2018

Una conversación pendiente

- Has cambiado...
- Por supuesto, han pasado qué, 14 años?
- Tanto? siempre fui pésima para las fechas y tu lo sabes...
- Lo sé...

Ella lo miró. Él la miró... Parecía que el tiempo no hubiera pasado entre ellos, pero sus ojos, los de ella, reflejaban el temor de ese reencuentro, tenía la sensación que volverse a ver iba a hacer que él no la volviera a ver con los mismos ojos. Esos ojos que la miraron alejarse en esa terminal cuando ella lo quiso sacar para siempre de su vida...

- No sabes el infierno que se convirtió mi vida. - Replicó ella.
- Por qué? 
- Esa noche, cuando me fui en ese bus, iba con el corazón roto. Estaba vuelta mierda. No quería saber de nada ni de nadie... Quería que la tierra me tragara.
- Tu no quisiste volver a hablar. Detenerte para pensar las cosas y la historia habría sido muy diferente...
- Lo sé, pero...
- Te insistí, te rogué que me escucharas y no tuve ni la más mínima oportunidad. Yo sé que la había cagado, pero si tan solo me hubieras escuchado.
- No te alcanzas a imaginar cuánto me arrepiento de eso. Luego de ese momento, no tenía ganas de seguir adelante con nada, ni con mi carrera. Si no fuera por mis amigos que me iban a buscar y me insistían.
- Yo también la pasé fatal, y no solo esa temporada, sino por muchos años. Tuve pesadillas, tuve alucinaciones, viví mi propio infierno.
- Has cambiado...
- Lo sé, han pasado 14 años y no volveremos a ser los mismos nunca más.

19 noviembre, 2018

Un nuevo para siempre


Repicó el teléfono una, dos veces (que parecieron eternos por los nervios), cuando por fin contestó...
- Hola
           - Hola, cómo estás? 
Contestó como era característico en ella.
- En Buenos Aires y tú?
Luego de un silencio de sorpresa contestó
           - Cómo así, qué haces aquí?
- Por trabajo, vine por una semana... Ya me voy mañana...
           - Y dónde te estás quedando? Te quiero ver...
- En el hotel que hay al lado de la plaza General San Martín, cerca a la estación Retiro. Pero la verdad no se si sea conveniente que nos veamos.
           - Si, veámonos esta tarde, voy para allá, nos vemos en tu hotel. Por favor, lo necesito.
- Realmente no creo que sea conveniente. Está comenzando el invierno y esta tarde tengo compromisos con la gente de la oficina dónde vine a trabajar.
           - Por la noche, entonces.
- No lo sé. Mejor te llamo después. Tengo que salir para la estación de trenes, debo ir a trabajar.
           - No, déjame ir hasta el hotel, veámonos.
- Chao Clara...

Colgué con apuro para no escuchar más razones.

Una y otra vez se repetía en mi mente ese "te quiero ver..." que me dijiste, trabajé más desconcentrado que nunca, con tu voz en mi cabeza.

Al salir de la oficina, paré en un café en los que sonaban hermosos tangos. Este que sonaba de fondo, con ese bandoneón parecía contar el desgarro que tenía en su corazón, aquel sentimiento de ese amor que pudo ser y nunca fue. Fue tu opción, fue tu elección. Nunca lo tomaste en serio, pero siempre lo terminaste lamentando. Un arrepentimiento que parece constante, pero del que no haces nada para cambiarlo. Aquel bandoneón suena y cuenta el reflejo de lo que veía en ti.

Y allí, sentado en ese café de Buenos Aires, tomé la decisión de apartarme, no porque no estuviera listo, sino porque era la forma de protegerme de una nueva herida en esta guerra de amor que decidiste emprender contra mi. Mi corazón no se había curado del todo de la última batalla que había dado por lo nuestro.

Cuando llegué a la estación cerca a mi hotel te vi, allí sentada. Una figura solitaria a la espera de ese amor perdido, ese amor que despreciaste tantos años atrás. Me acerque sin que me vieras y “Hola Clara” dije, estabas de espaldas y aunque me lo había prometido, no me pude contener a hablarte, pero tal vez el destino se encargó de jugar a mi favor y  que no me oyeras; que justo en ese momento te levantarás del banco de esa estación, cansada de esperar una ilusión de encontrarnos. Resignada saliste y comenzaste a caminar alejándote de esa ilusión.

Te seguía a unos pasos, vi cómo hablaste por celular y marcaste un lugar, una noche de tragos con algunos amigos. Allí, a lo lejos pensaba yo, para qué acercarme y decirte, aquí estoy, si veía cómo  aparentabas ser completamente feliz. Tomé dos tragos de whisky aquella noche y nuevamente, pasé por tu lado para simplemente sentir tu aroma entrar por mi piel. Chocamos sin querer, te pedí perdón sin  siquiera darme la vuelta, ni permitirte ver mi rostro. Mi voz te sonó conocida, volteaste a mirar sorprendida, pero seguramente pensaste que era producto de ese deseo de verme (o producto de los tragos) de aquel día el que te había hecho confundirte. No podía ser... o sí?...

"Un nuevo para siempre", pensé al salir de aquel sitio...

04 noviembre, 2018

Fin



...y así fue, como entendí que no había mejor forma de seguirla amando que alejándome de ella.